Paisaje cacaotero del pacífico nariñense

Nariño: cacao entre volcán y océano

Del páramo al manglar en una sola mañana; el cacao vive en el medio.

Llegada

Se llega por agua o por una carretera que se deshace en curvas. La humedad se siente antes de bajarse. Todo aquí crece rápido y verde.

Vegetación densa del pacífico nariñense
Entrada a la zona cacaotera. Placeholder.

La finca y los árboles

Los lotes se mezclan con plátano, chontaduro y madera nativa. La sombra es alta y el suelo, oscuro. Casi ninguna finca supera unas pocas hectáreas.

Cacao bajo sombra diversa
Policultivo de finca pequeña.
Mazorca amarilla entre hojas
Maduración escalonada todo el año.

La cosecha

La quiebra se hace a la sombra, sobre hojas de plátano. Los granos salen envueltos en pulpa dulce y brillante. Los niños prueban la pulpa; el grano sigue su camino.

Quiebra de mazorcas y extracción de granos
Quiebra y extracción el mismo día.

El proceso

Con tanta lluvia, el secado es el verdadero reto. Las marquesinas se abren y se cierran siguiendo el cielo. Un aguacero mal calculado puede costar un lote entero.

Fermentación en cajones bajo techo
Fermentación corta y vigilada.
Marquesina de secado con techo corredizo
Secado bajo marquesina.

Retrato

Las asociaciones locales hacen lo que una finca sola no puede: acopiar, clasificar y negociar. En la mesa de clasificación el trabajo es callado y minucioso. De ahí sale lo que el comprador verá.

Clasificación manual de granos secos
Clasificación en el punto de acopio.

Cierre

Al final del día el río devuelve la luz. El cacao sale en costales por el mismo camino por el que llegamos. Detrás queda un verde que no se apaga.

Paisaje verde amplio al atardecer
Cierre del día en la región.