
Su historia
«Mi abuelo sembró los primeros árboles en esta ladera y mi papá los cuidó cuando el precio no valía nada. Yo no escogí el cacao: el cacao ya estaba aquí cuando nací. Lo que sí escogí fue quedarme, cuando casi todos los de mi edad se fueron para la ciudad.»
«Aquí la finca es pequeña, así que la diferencia la hacemos en el cajón. Fermento por lotes chiquitos y anoto todo en un cuaderno: día, temperatura, cuántos volteos. Mis vecinos se reían al principio; ahora me piden el cuaderno prestado.»
«Aquí la finca es pequeña; la diferencia la hacemos en el cajón de fermentación.»
«El año de la monilia perdimos más de la mitad de la cosecha. Tocó podar duro, recoger enfermo dos veces por semana y aguantar un año de casi nada. No fue el precio lo que casi nos saca: fue el cansancio.»
«Quiero que mi hija pueda vender el cacao con su propio nombre, no como un bulto anónimo. Y que la finca siga teniendo sombra dentro de veinte años. Eso, para mí, es progreso.»
Historia de ejemplo — pendiente de reemplazar con una historia real y consentida. Personaje ficticio, no basado en ninguna persona identificable.
Su finca en números
3,5 ha
Hectáreas cultivadas
28
Años cultivando cacao
Trinitario regional (clones CCN y criollos locales)
Variedad principal
Santander
Región
Su finca



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