
Después del ciclo de precios más extremo de la historia moderna del cacao, el mercado encontró un nuevo punto de equilibrio. No es una vuelta a la normalidad anterior: es un nivel todavía alto, pero mucho menos febril.
De USD 12.000 a un rango manejable
A finales de 2024 el contrato de futuros de ICE Nueva York rozó los USD 12.000 por tonelada, un nivel sin precedentes provocado por dos cosechas fallidas consecutivas en Costa de Marfil y Ghana, la presión de enfermedades como la hinchazón del brote y una escasez real de grano disponible en el mercado físico.
Durante 2025 y lo corrido de 2026 esa tensión se aflojó. La oferta de África Occidental se recuperó parcialmente, la demanda industrial se ajustó a los precios extremos —las moliendas cayeron y varios fabricantes reformularon productos— y el referente se acomodó en un rango de USD 4.200 a 5.200 por tonelada. Es una caída de más del 55% desde el pico, pero conviene mirarlo en perspectiva: sigue siendo cerca del doble del promedio de la década pasada.
Qué implica un superávit global
Los principales pronosticadores —el Banco Mundial en su Commodity Markets Outlook y mesas de análisis como StoneX— proyectan superávits globales para las próximas campañas y, con ellos, una suavización adicional moderada o una estabilización del precio.
Para el comprador internacional, eso se traduce en previsibilidad: contratos a plazo menos punitivos, coberturas más baratas y la posibilidad de volver a planear lanzamientos de producto con horizontes de doce meses. Para el productor, la lectura es distinta. El rango actual sigue siendo rentable, pero el margen extraordinario del ciclo 2023–2024 ya no está: quien invirtió en ampliar área sembrada con proyecciones basadas en el pico enfrentará un retorno más lento del esperado.
La lectura colombiana
Colombia entra en esta fase con una posición inusualmente sólida. Las exportaciones de cacao y derivados pasaron de USD 128,6 millones en 2023 a USD 265,1 millones en 2024 y a USD 413,1 millones en 2025, mientras el volumen creció de forma mucho más contenida, de unas 30.746 a 49.044 toneladas. Es decir: buena parte del salto vino de precio y de mezcla de producto, no de más grano.
Ese detalle es la mejor defensa frente a un ciclo que se enfría. Cerca del 70% del valor exportado en 2025 correspondió a productos procesados o semiprocesados —licor, manteca, polvo y chocolate—, cuyos precios se mueven con menos violencia que el grano commodity. Sumado al posicionamiento del país en cacao fino de aroma, que se cotiza con prima sobre el referente de bolsa, el resultado es una exposición mucho más amortiguada que la de un exportador de grano puro.
Qué vigilar en los próximos meses
Tres variables definirán el rango de 2027: el clima en África Occidental durante la cosecha principal, la velocidad de recuperación de las moliendas globales y el efecto del EUDR sobre los flujos hacia Europa, que podría redirigir grano no conforme hacia otros destinos y presionar precios regionales.
Para compradores que trabajan con origen colombiano, la recomendación práctica es sencilla: asegurar relación y trazabilidad ahora, cuando el mercado está tranquilo, en lugar de buscar volumen cuando el próximo choque de oferta vuelva a estrechar la oferta de calidad.



